Las organizaciones, incluso aquellas que invierten una gran cantidad en la tecnología de seguridad, carecen a menudo de visibilidad y control sobre temas de encriptación que les permiten detectar el movimiento del tráfico cifrado.
Un caso reciente y conocido es el de Yahoo, que a finales de 2016 publicó un Aviso de Seguridad anunciando que más de 1 billón de cuentas de usuarios de Yahoo con nombres, direcciones de correo electrónico, números de teléfono, fechas de nacimiento, contraseñas, algunas preguntas y respuestas de seguridad cifradas y no cifradas, fueron violadas en agosto de 2013 por un tercero. A pesar de que esta ruptura de datos no incluyó patentes ni contraseñas no cifradas, el volumen y las repercusiones de esta vulneración de datos son de muy amplio alcance y prometen extenderse en el tiempo.